25/3/20

Tema 8. Antropología filosófica

TEMA 8
EL CUERPO COMO BASE NATURAL


1. EL CEREBRO


1.1. UNA ESTRUCTURA COMPLEJA

El cerebro es una estructura compleja formada por neuronas interconectadas a través de sinapsis. Según los estímulos recibidos se activan distintas áreas o centros neuronales para dar respuesta a diferentes funciones humanas (movimiento, visión, lenguaje, emoción, decisión, valoración, etc.).

Existe una relación entre áreas específicas del cerebro y las funciones correspondientes.
En el siglo XIX se planteó el epifenomenalismo: la actividad cerebral es la causa real de los estados mentales, que son un simple efecto irrelevante e inconsistente.
Esta interpretación fue rechazada por el vitalismo de Bergson. Hay una relación entre ambos tipos de fenómenos, pero no una simple causalidad.


1.2. MENTE Y CEREBRO

Aunque hay acuerdo en la existencia de una relación entre el cerebro y la mente, se dan distintas teorías sobre la naturaleza de esa relación:

1. El materialismo reduccionista (o teoría de la identidad).
La actividad mental es idéntica a la actividad cerebral, se reduce a ella, se puede explicar en términos neurológicos.

2. El materialismo eliminativo.
Aquella reducción debería implicar una eliminación. La neurología debe abolir sin más la existencia de los procesos mentales, que han sido concebidos por la psicología popular.

3. El materialismo no reduccionista (u ocasional).
La mente es irreductible al cerebro. Aunque hay correlación, cada estado mental se relaciona con varios estados cerebrales.

Actualmente predomina la concepción emergente: la mente como una entidad única e indivisible que se corresponde con el cerebro en tanto que estructura global. Así, la complejidad de la conducta humana depende de la acción conjunta de todas las estructuras neuronales.

                                        
2. LOS IMPULSOS Y EL INCONSCIENTE

El psicoanálisis de Sigmund Freud ha influido no sólo en la psicología, sino también en la filosofía, las ciencias humanas, el arte y la cultura.


2.1. CONCIENCIA E INCONSCIENTE

1. La conciencia
La conciencia (cum scientia) es un estado mental consistente en “darse cuenta” de algo. Tiene una dimensión psicológica y gnoseológica.
Además, al ser el origen de la acción consciente y voluntaria, adquiere una dimensión moral respecto de las repercusiones de la acción.

2. El inconsciente
La mayor parte de la vida psíquica es inconsciente y, por tanto, escapa a la conciencia (estado fisiológico del cuerpo, acción refleja, sueños, pasiones, deseos ocultos, síntomas neuróticos, fantasías, delirios etc.).
Los impulsos inconscientes influyen sobre el individuo de manera permanente sin que este se dé cuenta.
Jung extiende la noción de inconsciente a la historia y la sociedad (inconsciente colectivo). Lacan cree que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.


2.2. LOS IMPULSOS

Los impulsos (de autoconservación y sexuales) están ligados a la naturaleza corporal de nuestro cuerpo. Son exigencias biológicas. Buscan siempre su satisfacción inmediata e incondicional: principio del placer. Sin embargo, muchos impulsos son incompatibles con la vida en sociedad, son reprimidos u obligados a modificar la forma de satisfacerlos: principio de realidad.
Freud distinguió, más tarde, entre dos tipos de impulsos. Por un lado, los sexuales -que incluyen a los de autoconservación- o libido  (Eros, pulsión de vida); por otro, los agresivos y destructivos (Thánatos, pulsión de muerte).


2.3. EL ELLO, EL SUPERYÓ Y EL YO

Además, hay que distinguir tres instancias de la personalidad, siempre en conflicto mutuo.

1. El ello
Ámbito de los impulsos sexuales y agresivos. Si no son satisfechos, generan procesos psíquicos sustitutorios.

2. El superyó
Ámbito de las normas sociales interiorizadas en la infancia como valores morales en la edad adulta.

3. El yo
Ámbito de la conciencia. En él luchan, con exigencias contrarias, los impulsos del ello y las prohibiciones del superyó. El yo, guiado por el principio de realidad, ha de imponerse a ambas instancias. De lo contrario, se producen consecuencias negativas, bien por chocar con la sociedad, bien por intervenir la represión y la neurosis.

6/3/20

Tema 7. Antropología natural y cultural

TEMA 7
NATURALEZA Y EVOLUCIÓN HUMANA

                                        
1. TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

1.1. DARWIN

Charles Darwin es el padre de la teoría de la evolución. Las dos afirmaciones básicas de esta teoría -a la que contribuyen otros autores- son las siguientes:

1. Parentesco entre todas las formas de vida (evolución de las especies) e, incluso, relación entre todos entre todos los objetos del universo (evolución cosmológica).

2. Los individuos mejor adaptados al medio, en virtud de sus variaciones favorables, tienden a sobrevivir y tener opción a dejar descendencia y transmitir sus genes (selección natural). Son los más aptos para ese medio.

La enorme influencia del darwinismo desborda el marco de la biología y obliga a replantear el lugar del hombre en el cosmos, afectando en especial a la antropología.

Después de Darwin algunos biólogos corrigen aspectos erróneos de la doctrina (transmisión de los caracteres adquiridos). Georges Mendel y Hugo de Vries aportan las leyes de la herencia y el mutacionismo, respectivamente.

Por su parte, Teilhard de Chardin reinterpreta el evolucionismo y lo hace compatible con la Creación divina.


2. LA EVOLUCIÓN NO RECTILÍNEA

La evolución no siempre progresa de manera lenta y continua. En ocasiones se producen rupturas y saltos bruscos, en los que se generan las nuevas especies. (Teoría del equilibrio puntuado)


3. LA APARICIÓN DEL HOMBRE

Los antepasados del hombre actual se remontan a los primeros homínidos, pero no a los grandes simios. La aventura humana se inicia en el este de África, en la sabana, hace unos 7 m.a.

La principal línea evolutiva desciende desde los autralopitecos (4’5 m.a.). Las especies del género homo (2 m.a.) que llegan hasta nosotros son el habilis, el ergaster, el antecessor y el homo sapiens sapiens.

Hay algunas líneas evolutivas diferentes cuyas especies se extinguirán. Son los parantropos y, dentro del género homo, el erectus y el neandertal.


                                        
2. EL SER HUMANO


1. LAS CAUSAS DE LA HOMINIZACIÓN

El proceso de hominización es la acumulación de los cambios biológicos experimentados por los homínidos a lo largo de su historia. Cabe mencionar tres registros simultáneos:

1. Bipedismo.
La altura conseguida favorece el alcance de la visión y el desplazamiento en la sabana.

2. Cerebración.
El paulatino desarrollo de la capacidad craneal, con un cerebro cada vez mayor, afecta al incremento de la inteligencia y a la resolución de problemas.

3. Liberación de las manos.
La nueva funcionalidad de las manos permite la fabricación de toda suerte de herramientas y utensilios para transformar el medio.

psiquismoyantropognesis


2.2 LA INTERACCIÓN CON EL MEDIO AMBIENTE

La hominización solo se explica en relación con el medio ambiente en el que surge. Así, sus tres registros (bipedismo, cerebración y liberación de las manos) compensan la desprotección física en la que se encuentra respecto de otros animales.

Todas las especies deben estudiarse teniendo en cuenta tanto su dimensión biológica como el medio ambiente en el que se desenvuelven. De ahí que se observen relaciones entre ese medio y aquella estructura.

1. En los animales, la conducta se adapta al medio, está genéticamente programada en conexión con el ambiente.
2. En el hombre, por el contrario, el medio se adapta a sus necesidades, se modifica en función de su proyecto de vida. El hombre crea así, mediante la técnica y la inteligencia, un mundo propio, “su mundo”.


2.3. EL SER HUMANO, UN ANIMAL SINGULAR

El ser humano no presenta, pues, una conducta prefijada, estable y segura, guiada por el instinto, como en los animales. Los rasgos que le definen son los siguientes:

1. Un largo período de inmadurez fisiológica y desprotección, lo que obliga a un largo proceso de socialización (aprendizaje del lenguaje y de las costumbres).

2. Creación del lenguaje y de la razón, mediante los cuales se generan palabras, conceptos, símbolos, pensamiento (arte, ciencia).

3. Capacidad para crear y transformar su propio mundo gracias a la cultura.

                                        
3. EVOLUCIONISMO Y CIENCIAS HUMANAS


Según el método y el objeto de estudio, en la antropología (estudio racional del ser humano) cabe distinguir dos tipos de disciplinas:

La antropología filosófica, que aspira a una explicación global del hombre, y la antropología científica, que elabora teorías a partir de los datos empíricos recogidos mediante la observación.

La primera nace en la antigua Grecia y se apoya, a lo largo de la historia, en las ciencias; la segunda, más reciente, surge a mediados del siglo XIX gracias a la influencia del evolucionismo.


3.1. LA ANTROPOLOGÍA CIENTÍFICA

Se distinguen dos ramas: la antropología natural, que se atiene a la dimensión biológica o física del ser humano, y la antropología cultural, que tendrá en cuenta los aspectos lingüísticos, simbólicos y sociales del hombre. En ambos casos, las teorías evolucionistas estarán presentes.

1. Antropología cultural
Influye en el marxismo y en el freudismo. También en el estudio de los actuales pueblos primitivos. Las dos tendencias más notorias son el funcionalismo (interpreta el hecho cultural según su utilidad o “función”) y el estructuralismo (todo fenómeno cultural debe interpretarse como parte de un todo que le da sentido).

2. Antropología natural
Se estudia la mente y la conducta a partir de los procesos biológicos en relación con el medio ambiente. Sin embargo, cabe destacar la concepción emergentista.


3.2. EL DUALISMO CLÁSICO: CUERPO Y ALMA

La antropología filosófica se verá lógicamente afectada por la antropología científica. Hasta el siglo XIX, la filosofía afirmaba, por lo general, el dualismo antropológico, la existencia de dos sustancias distintas y heterogéneas que constituyen al ser humano: el cuerpo y el alma.

Algunas teorías contemporáneas (Searle, Popper) mantienen una variante del dualismo: el emergentismo o el dualismo interaccionista. La mente depende del cerebro, pero no se reduce a él.


3.3. RASTROS EN EL HOMBRE CIVILIZADO DE SU PASADO ARCAICO

El hombre actual no ha superado su pasado animal y primitivo, puesto que persisten rasgos de su pasado.

1. Respecto del mundo, se mantiene a veces una conducta mágica y mítica (superstición)
2. Respecto de hombre, hay aspectos irracionales que perviven (sueños, pasiones, locura).

Este fondo animal e irracional se relaciona con la conducta antisocial y criminal.